viernes, 18 de noviembre de 2016

Tía

Dócil, cuál hoja de almendro con la que juega el viento a su antojo y anhelo está la anciana arrugada por el tiempo, abrumada por un dolor y por el humo de lo frijoles que se cuecen lento, por el polvo que le mella la piel entre añoranzas y recuerdos 


Se inclina sobre un plato y hace el intento de volver la vida al cuerpo, pero la vida se le anda yendo, va y vuelve, cada vez más corta como el verano, cada vez más seca como la tez de un suace viejo, el río ya no canta, solo un gallo a lo lejos y se cuecen los frijoles para el almuerzo 


Su dolor, fiel compañero, la acaricia desde adentro y entre tos y tos pregunta que fue de lo otro y que fue de aquello, susurra y a veces ordena la vieja madre, pero es solo un tanteo de ser quien fue en otro tiempo, pues lentamente se le apaga el fuego

Ya están los frijoles, hay que comerlos!


Agua caliente
16 Nov de 2016

viernes, 25 de marzo de 2016

Un día

Me moriré con saber suficiente que un día en tu vida te hice feliz...

martes, 26 de enero de 2016

Amor mío

No me mires a los ojos amor mío, no ahondes en mi mirada, porque cuando esta triste el alma ellos gritan lo que el corazón calla

Miremos desde nuestros balcones el horizonte, las olas romperse, la tormenta que pasa, en fin lo que a este momento importa y no lo que le avasalla 

Y busca mis ojos cuando me haya ido con la aurora, amor mío, cuando ausentes las sombras del dolor te dejen ver en ellos residuos de una dulce añoranza

Y si encuentras en los colores de la tarde mi vieja mirada, la que juraste amar, quizá se reúnan algún día ahí, amor mío, nuestras almas 

Enero 20, 2016