sábado, 18 de noviembre de 2017

Dueños

Uno sólo es dueño de sus nostalgias y del infame hueco entre el mañana y el ayer;

Uno sólo es dueño del amor de un amigo, que sin ser familia es leal y fiel;

Uno sólo es dueño de una muerte y de una vida, sólo de una niñez y de un recuerdo;

Uno sólo es dueño de un amor eterno, ese que lejos o cerca, vivo o muerto seguirá ardiendo;

Uno sólo es dueño de su llanto y de una canción que duele siempre en el pecho;

Uno solo es dueño de una brisa, de una lluvia repentina, de la calle donde jugó de pequeño;

Uno sólo es dueño de un Dios, de un primer amor y a veces de un último beso,

Uno sólo es dueño de su silencio y quizá uno es dueño de más errores que de aciertos, pero también de más abrazos que desprecios.