miércoles, 30 de septiembre de 2009

Fatalidad

Todo tiene su segundo de importancia, de belleza, de relevancia. Como la flor que orgullosa se yergue sobre un tallo recto y espinado y viéndose cara a cara con quien la creó se piensa la más bella, que nunca antes en la tierra se vio tal esplendor


Pero la flor que al sol su energía arrebata y que en importante pedestal se cree segura, no sabe que esa misma luz la hará doblegarse ante un final inexorable y que el mismo suelo que la sostuvo erguida es sepulcro de muchas otras de igual estirpe y fascinación


Así el llanto del hombre, agua que brota de la misma agua, perlas hechas del dolor, es fin de toda alma que en este mundo florece. Pero esos segundos de importancia, de belleza y de ilusión se vuelven razón suficiente para emerger y así mismo sucumbir ante el sino tácito y ambiguo del hombre: vivir para morir

Fatalismo

Vive el hombre construyendose caminos, fijándose bien por donde vino por si hay que regresar. Vive el hombre los minutos de su día con tal desdén que cualquiera pensaría que la vida se vive cien veces y que no hay nada que no se pueda remendar

Vive el hombre bajo luz y sombra, bajo lluvia y sol, bajo techos de oro y también de cartón. Vive soñando con el mejor mañana que todo buen hombre debe soñar y no se da ni cuenta que el día murió, que la vida se fue, que era un costal de niebla, un sueno de ilusión

Vive el hombre viajando y radicando, escribiendo e inventando. Con caras impávidas recorre el hombre sus grandes calles buscando alguna dirección, y no sabe el hombre que su mayor destino es sólo amar a quien estando a su lado le negó una sonrrisa y la cara volteó

Vive, muriendo un poco cada día, el hombre, pensando que vive de poco a poco, que vive más, y no se entera o no quiere asomarse para ver que llena con sus días trabajados y sudados un barril sin fondo, que solo añade arena a la arena de la playa donde su barco un día atracó

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Lo que pienso

Adoro la forma en que existes. Los segundos que uno a uno enhebras a mi lado, construyendo horas como de seda, abrigando mis días, sosegando mi alma, vistiéndome de ilusión

Me asaltas con tus dedos llenando de risas mi boca hasta hacer brotar lágrimas de alegria, recordándome que se saborean mejor las lágrimas de gozo si se han probado las de dolor

A veces mas cerca que mi piel, a veces sólo tu voz, a veces sólo tu paz pero ahí estas, y tu mirada es el sol de mis mañanas, tus brazos siempre abiertos mi horizonte y tus palabras mi solaz

Adoro tu ímpetu al amar, me cautivas como el primer segundo que te vi, como la primera vez que te pensé y me supe afortunado de descubrirte cual sol de primavera en plena luz de abril

martes, 8 de septiembre de 2009

Nostalgias

Que agónicas se vuelven las palabras buscando salir, frases que sueñan con existir con dejarse pronunciar por fin y dibujar en el eco la historia de un dolor disfrazado de amor, liberar finalmente al corazón, dejarlo otra vez liviano, soñador

Que infamia la cárcel de unos ojos, la maldición de una mirada. Que pesada la carga si empujando al futuro es inapelable arrastrar las nostalgias y que tu nombre no hiera más ni pensarte parezca un error

Parado acá esperando que mi futuro se encuentre con mi presente veo los segundos gastarse uno a uno sin remedio ni probable objeción, buscándole sazón a las horas que lentamente se queman en la hoguera de tu adiós