viernes, 5 de octubre de 2012

Inefable

No hay voz, ni grito, ni gemido, ni llanto en que quepa esta razón, no hay sonido y si lo hay es indecible, es la angustia más allá de la angustia, escuchar una voz sin son, el eco de la respiración, el cansancio del corazón, sentir su dolor, compadecerlo hasta el fin, un trago amargo de ardor, una brasa en el pecho, un clavo en la razón, una lágrima lenta y triste, más triste aun que el llanto, más penosa que el abandono, que la muerte, que el destierro, más triste que tu partida, ah no! más triste que eso no he vivido yo.

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