Vamos poquito a poco, casi sin que nadie se entere, convirtiéndonos en polvo
Vamos así, despacio, despidiéndonos de los sueños, abandonando la ilusión
Vamos lentamente exhalando la vida e inhalando la muerte
Vamos, muy pausadamente quedándonos dormidos cual bebés sobre un vientre, sin angustias ni tormentos solo un mar de calma brillante, celeste
Vamos dejando de a poco a que se apague el fuego que un dia luchamos por encender y al dormir los sueños ya no son sueños si no un atisbo de recuerdos gastados del ayer
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