sábado, 14 de febrero de 2009

Esta tarde

Esta tarde me deslice sobre un río de sol dorado, sobre copas de arboles desnudos, sobre cumbres, valles y campos, y fuí feliz

Y es que esta misma tarde hice la siesta recostado en una esquina de tu cuerpo, respiré de tu aire, me calento tu piel, me sentí pleno y eterno.

Esta tarde mientras el horizonte me recordaba lo inalcanzable que fuiste día, un destello puro de sol dorado me hizo pensar que si hay un mañana para mi no lo concibo sin tu vida al lado de la mía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario