No esperó a que terminara mayo, no vio como su mujer cumplió años el mes siguiente, ni como el invierno arrasó en septiembre con la ciudad que amó, ya nada más le interesó
No quizo esperar porque despuntaba el domingo y él odiaba los domingos, el silencio ensordecedor de la casa vacía se hacia aun mas lóbrego cuando el sábado agotaba su esplendor
Aquella noche se descubrió a sí mismo sentado en el anden de una vida alzada en piedra pero vuelta frágil como el cartón y no supo decir qué ni a quién esperaba, asi tomó la decisión
Decidió no esperar, ¿Para qué otro año?, decía, los caminos pierden sentido cuando ya no hay dirección, pensó. Se aburrió de esperar a nadie, se cansó de amar a la soledad, se hartó!
Una madrugada de mayo decidió partir, no dijo adiós, empacó su sonrisa de algodón y su alma de hierro, acarició al perro que lo acompañaba, sin reniegos apagó la luz y se marchó
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La mañana se conmovia ;al comprobar tu ausencia. En la calle solo quedarón ,huellas de unos pies cansados ...
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar