Que amar duele me decía, que como arde el corazón. Me lo explicaba como deseando dibujarlo para que yo lo entendiese mejor, como el que vende libros puerta por puerta procuraba convencerme, exponiendo argumentos, apelando a la razón.
Que amar duele. Que desde que sufrió la primera vez supo que eso no era humano, que es más que un dolor. Y tomando fuerte mi mano frente a aquel bar y observados por las estrellas, casi me imploraba amor y si sobraba tiempo algo de ilusión.
Que cómo se sigue la vida? "Que se sigue así, derecho", así mismo se respondió. Que todo continúa, que duele, pero que hay que ver para adelante solamente, pero que no le desea a nadie tal pasión.
Que amar duele. Trataban de explicarmelo aquella madrugada, arropado por un frío entumeciente y con mis ojos encharcados de recuerdos, de sueños frustrados y por cierto, de amor.
Que amar duele, por amor a Dios que nadie me lo repita, mejor que alguien se apiade y me saque de una vez por todas la daga que desde que te has marchado atraviesa mi corazón.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario