Te abrazaba y te besaba y me sentía tan enamorado que no me daba cuenta que el muerto estaba a mi lado, no me enteraba que lo que olía mal era eso, no quería ver lo que tenía enfrente y por amor o por ilusión lo que veía toda la gente
Y es que estaba tan ocupado amándote, tan emocionado, que no quería ver el cadáver de tu amor que yacía a mi lado. No quería aceptar que sin importar cuanto te amara tu ya te habías marchado
Lo triste del caso no son todas las noches que dormí junto a un muerto, lo triste es haber percibido ese olor nauseabundo de tu desprecio, resignarme a tu ausencia, y que de no decidirme a pedirte que te marcharas seguiría amando a un muerto como un necio
Pero no te culpo, no es responsabilidad del muerto conocer su correcta ubicación y su actuar, por mi parte estas tres metros bajo tierra y solo queda desearte que descanses en paz o que, como a Lazaro, un milagro te devuelva el álito y si no es mucho pedir que te enseñe a amar
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario