Estoy angustiado. Siento de un tiempo acá que te me estas escapando, te me estas escurriendo, lucho con toda mi destreza o con la que creo que tengo para que tu agua no destile entre mis dedos.
Pero ahí vas, empeñada en abandonarme aun sabiendo que mi vida después de tu partida carecerá de rumbo, te habrás llevado mis pilares y mis paredes, creo que hasta me tendré que volver a inventar.
Se que es inevitable, el curso de nuestras vidas estaba esbozado así, eres arena blanca, de la limpia y fina, eres demasiado buena, eres pureza y ternura, por ti aprendí el significado de amar.
Sabe Dios que te he disfrutado tanto que quizá darme mas de ti sería un abuso, pero también sabe Dios que le estoy agradecido por ponerte en mi camino, porque tu vientre fue mi morada y la palma de tu mano en mi corazón la paz.
No te estoy echando, pero prefiero decírtelo ahora. Ve tranquila, camina serena tu senda. Yo estaré bien, fundaste mi vida sobre roca, la adornaste con tu dulzura, las lagrimas un día se secarán, eso no me preocupa, pero se que te despides sutilmente, así como todo en tu vida, llegaste y te vas cual neblina, pero a quienes tocas en tu camino les cambia su mirar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario