miércoles, 1 de abril de 2009

Ganas de amar

Me he infectado del peor virus que puede asechar al ser humano, las ganas de amar. Dicen que es mas digna la Lepra y la Peste Negra que el cruel deseo de invadir el espacio de otro ser humano y peor aun dejarse afectar, dicen que el pobre desgraciado víctima de tal mal, pierde el buen sentido de la razón y su actuar se vuelve impropio y hasta inmoral.

Bien dijo El que partió la historia en dos, que al final del tiempo lo bueno sería considerado malo y lo malo bueno, quizá por eso dejó un único mandamiento que encierra a todos, amar.

No logro conciliar con el mal de muchos y consuelo de tontos, quisiera poder unirme a la alegre oda social que ensalza las libertades, desprecia los compromisos y evade las responsabilidades, quisiera pensar que el ser humano, el único que nació con tal virtud, no está renunciando a lo que alimenta su esencia, el privilegio de amar.

Bueno hasta aquí mi carta, vaya ser y me amen aun menos por escribir más.

Ojala nadie descubra que tengo tan vil enfermedad. Aunque algo me dice que es demasiado tarde, dicen también los que saben, que tal contagio cual castigo de Caín, pone una marca en la frente del doliente y el pueblo lo destierra sin pensarlo dos veces pues hay que preservar la vida, la salud, la libertad, la comodidad, nuestros hijos. Por cierto hagamos niños, pero sin amar.

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