Por casualidad o por destino la luna y yo llegamos esa misma noche a la ciudad, ella venía cansada de iluminar las noches de los amantes escondidos y yo venia cansado de ser un amante a escondidas en noches de luna
No sabría describir la belleza de mi luna aquella noche, tampoco sabría expresar la magnitud de las sensaciones en mi corazón. Solo añadir que aquella luna cual regia diosa sentada en el cerro me sedujo con su deidad y confundió mi razón
Noche de luna en la que pudiendo haberte amado no te amé, luz que te bañó y te convirtió en criatura celeste, etérea, fantasmal. Luz que iluminó tiempos viejos, guardados en la cómoda de tu piel y mi piel, donde quedaron tirados una mañana otoñal
Luna traicionera que cautivas al alma que ha amado y la desnudas para presentar ofrenda en el altar de las nostalgias, tu halo es manto de ternura pero escondes una cara echicera que conjura a quienes bajo tu luz se amaron a vivir rumiando pasados con sabor a esperanza
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