Aquí el viento ahulla azarado por la ausencia de tu voz. Aquí el espacio saturado de espacios solloza el sórdido puñal del silencio enclavado por un amor lapidado, por unos versos sin destino, por las ganas de amar seguidas por tres puntos suspensivos coronados con un signo de interrogación
Aquí, con el viento como compañero y tu último beso como mayor posesión, esperaré abrumado por el anhelo de tu presencia, deseando que la espada de tus labios hiera a esta fiera que no ruge ni muerde ni ataca ni habla ni ve, ni siente ni asusta pero que mata, lento, desde adentro y sin compasión
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