Así que te has marchado. Que tomaste el tren de la tarde y pronto respiraras vientos nuevos con olor a libertad. Dicen que tu equipaje era ligero, como tu amor, como tu lealtad, quizá hasta como tu amor propio, ligero de verdad.
Ojalá nunca vuelvas a este pueblo. Ojalá pierdas tus mapas, quemes tus barcos o una amnesia divina cual densa neblina cubra tus recuerdos y te haga errar por un mundo extraviado en libertad.
Ojala tus recuerdos nunca se encuentren con los míos en el mundo del ayer. Ojalá un día la neblina se despeje y sepas que me amas, pero simplemente no encuentres la forma de volver.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario