Tu aliento, áspero aire del desierto
Tus ojos, mirada de dolor
Tus manos, acarician como una sarza
Tus oídos ciegos a la pasión
Tu olfato, de pesimista empedernido
Cualquiera diría que no vales la pena
Pero yo no te tengo
He ahí mi obsesión
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario