Finalmente mi corazón toma conciencia de que te has ido. No estas más.
Te he buscado en el rencor y la cólera y no te encontre.
Te he buscado en la frustración, en amores no resueltos, en la sala de espera también, pero no estas.
Solo un aroma parecido al tuyo impregna el lugar como un fantasma, como el vestigio de una sombra que no logró aferrarse a su dueño y quedó ahí tirada como una mancha sin sentido en el zaguán de mi vida.
Te busque en ese pequeño escondite donde uno suele albergar los amores a que aún no ha renunciado del todo.
Te he buscado y solo Dios, el corazón y yo entendemos la dicha de que te hayas marchado
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